jueves, 11 de octubre de 2012
SANTA MARTA 25 AÑOS DE REGRESO A CASA
martes, 3 de julio de 2012
COMUNICADO DE LOS RELIGIOSOS DEL PARAGUAY
Ante las gravísimas
derivaciones que han tenido y están teniendo los trágicos
acontecimientos de muerte de campesinos y policías en la Estancia Campos
Morombí, con el subsiguiente sometimiento a juicio político del
Presidente de la República, y sus consecuencias para el presente y el
futuro de la vida social y política de la nación, la Junta directiva de
la Conferencia de Religiosos del Paraguay (CONFERPAR), manifiesta cuanto
sigue: Desde nuestra visión cristiana el uso de la violencia y el crimen nunca serán aceptables como medio para alcanzar reivindicaciones ni defender intereses. Lamentamos la muerte de los campesinos y los policías y abogamos firmemente por el esclarecimiento de estos hechos, mientras animamos a todos a seguir trabajando por la paz como verdaderos hijos de Dios, reafirmamos que la paz querida por Dios no vendrá del ocultamiento de los problemas sino como fruto de una auténtica justicia social.
Vemos en la raíz de estos hechos la complicidad de los tres poderes del estado, en el abandono de una reforma agraria integral, en no haber enfrentado el problema de la distribución de la tierra, sometida hasta ahora al acaparamiento, a la irregularidad, a la posesión mal habida; en el encubrimiento sistemático de estos problemas por parte de la justicia y el parlamento. Mientras los tres poderes del estado no den una respuesta seria y concertada a este problema, seguirán cargando sobre sus espaldas con la responsabilidad de la violencia que se genera al buscar salidas bajo presión con sus impredecibles consecuencias.
Nos llama poderosamente la atención la rápida reacción de los partidos políticos y sus representantes que han acordado impulsar el juicio político del presidente en las dos cámaras del Congreso de la Nación, que aún siendo un procedimiento constitucional, se aplica y se procede de tal forma, que crea fundadas sospechas de manipulación, afectando gravemente al proceso legítimamente instaurado por elección popular, como si esta fuera la salida a nuestros problemas y como si hubiera una responsabilidad unilateral de los hechos graves que atentan contra nuestra convivencia.
Vemos con preocupación la manipulación de los hechos, a través de muchos de los medios de comunicación, por sectores que buscan sacar provecho político, réditos de impunidad y de mantenimiento de un estado de cosas que favorece a sus intereses personales o corporativos. Vemos a los partidos políticos más preocupados con defender sus cuotas de poder y con el reparto de cargos, que buscando una verdadera respuesta a los problemas que padecemos. Vemos como una falta de respeto a la vida y la dignidad humana que se usen los hechos de muerte entre hermanos para crear un clima de inestabilidad, para estigmatizar a campesinos y criminalizar sus organizaciones, para exasperar a policías y militares, instaurando un ambiente de terror para disuadir y desmovilizar a los ciudadanos indignados.
Sorprende que los mismos parlamentarios, hace poco tiempo desprestigiados por sus bochornosos procedimientos ante los reclamos de la ciudadanía, son ahora los que acusan y se erigen en jueces absolutos, apareciendo como los defensores de la Patria. Nos da que pensar que con todo esto, no casualmente, desaparezcan del horizonte los cuestionamientos que han surgido de la ciudadanía a las listas sábanas, el pedido de juicio político a los miembros de la Corte, los tímidos avances para la implementación del impuesto a la renta personal.
Como parte de la Iglesia que peregrina en Paraguay, respondiendo a nuestro compromiso con Dios y con su pueblo, invitamos a todos a participar con responsabilidad personal e institucional en la construcción de un estado de derecho basado en la justicia social, en la inclusión de todos los compatriotas, en el respeto a la voluntad popular, integrados a la marcha democrática de las naciones vecinas.
Nos sentimos parte de una Iglesia comprometida con la paz que brota de la justicia, que abraza con especial predilección a los más desfavorecidos, e invitamos a todos los sectores sociales a poner lo mejor de nosotros en la tarea de construir un país de hermanos, a trabajar por una mayor equidad en la distribución de los bienes, hacia un futuro promisorio.
Por la Junta directiva: Hermana Venancia González, FMA.
Padre José Ramón Torre-Marín, SS.CC.
Padre Alberto Luna, SJ.
Hermana María Elisa Ortiz, HC.
Padre Walter Jara, SDB.
Padre Federico Gayoso, TOR.
Padre Pedro Jubenville, CSSp.
viernes, 18 de mayo de 2012
DECRETO EPISCOPAL
viernes, 2 de marzo de 2012
DIOCESIS DE CUSCATLAN "San Romero de América"

Secretario Diocesano: Rev. José Leonarno Hernández Cuéllar
Canciller Diocesano: Lic. Celsa Elena Sigüenza Alemán
Comunicación Diocesana: Lic. Beatriz Amalia Herrera Miranda
Comunicacion Teológica: Rev. David Villafuerte Cedillo
Pastoral Social:
Tribunal Eclesiástico: Juez Andrés Velasco Alvarado
Guardia del Santísimo: Reina Regina Torres
Música Liturgica: Andres Misael Mejía Torres
VICARIAS DIOCESANA
Responsable: Revdo. Andrés Velasco
Comprende: Ilopango (Monasterio Divina Providencia), San Martin, Tonacatepeque, San José Guayabal.
Equipo Vicarial: Rev. Misael Mejía, Rev. Andrés Velasco; Rev. David Villafuerte
2. VICARIA JOHN CORTINA
Responsable: Mons. Julio Rivera
Comprende: Perulapia, Oratorio de Concepción, Suchitoto, San Pedro Perulapan (Capilla John Cortina)
Equipo Vicarial: Nelson, Felipe, Mao, Manuel (Laicos)
3. VICARIA DR.IGNACION EYACURIA
Responsable: Mons. Julio Rivera
Equipo Vicarial:
4. VICARIA NUESTRA SEÑORA DE FATIMA
Responsable: Rev. José Leonardo Cuellar
Comprende: Tenancingo, Santa Cruz Michapa, Monte San Juan, Cojutepeque
Equipo Vicarial:
5. VICARIA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ
Responsable: Mons. julio Rivera
Comprende: El Carmen, San Rafael Cedros, Rosario Cuzcatlan
Equipo Vicarial: Elena Sigüenza Alemán, Efrain Hernández
viernes, 7 de octubre de 2011
DECRETO DE ERECCION DE LA DIOCESIS DE CUSCATLAN “SAN ROMERO DE AMERICA”

Iglesia Católica Apostólica Salvadoreña
Diócesis del Divino Salvador
Ciudad Victoria, 22 de Septiembre de 2011
DECRETO DE ERECCION DE LA DIOCESIS DE CUSCATLAN “SAN ROMERO DE AMERICA”
Erigimos y con autoridad apostólica establecemos canónicamente la Santa Iglesia y Nueva Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América”, en la República de El Salvador, en la América Central, según el tenor y forma de las Letras Apostólicas literalmente referidas con todos los honores, derechos y privilegios de que hasta ahora disfrutan y por uso común gozan las demás Iglesias sufragáneas de la Diócesis del Divino Salvador, de la Iglesia Católica Apostólica Salvadoreña.
TERRITORIO DE LA DIOCESIS DE CUZCATLAN:
El territorio de la Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América” comprenderá:
a) EL Municipio, Cantones y Caseríos del Departamento de Cuscatlán, tal y como está establecido en la distribución territorial de la República de El Salvador.
b) Además comprenderá el Municipio de San Martín, Departamento de San Salvador con sus Cantones y Caseríos.
c) El Municipio de Ilopango, Departamento de San Salvador, con sus Cantones y Caseríos.
d) Y el Municipio de Tonacatepecque, Departamento de San Salvador, con sus Cantones y Caseríos.
Cada una de las Misiones y Congregaciones que se contienen en todo el Departamento de Cuscatlán, el Municipio de San Martín, Ilopango y Tonacatepeque, que pertenecían a la Diócesis Centroamericana del Divino Salvados, quedarán desunidas y desmembradas en los sucesivo de la antigua Diócesis; y de todas estas deberán constar la Nueva Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América”; la cual desde ahora se tendrá como legítima y rectamente separada por Nos en virtud de la Autoridad Apostólica, segregada y absolutamente libre y así permanecerá en adelante, de la antigua Diócesis Centroamericana del Divino Salvador y de la Jurisdicción Diocesana de su Obispo Primado, y estará en todo sujeta según las prescripciones de los Sagrados Cánones al Ilustrísimo S. E. Mons. JULIO CESAR RIVERA GONZALEZ, Obispo Electo Canónicamente para gobernarla y a sus sucesores.
Por consiguiente en virtud de nuestra delegación Apostólica, mandamos que la Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América” así establecida esté del todo sujeta a la Jurisdicción ordinaria, régimen y administración de su prelado y de sus sucesores, juntamente con todas y cada una de las ciudades, villas, pueblos, tierras y habitantes de ambos sexos y también con cada una de las Iglesias y sus beneficios, monasterios de uno y otro sexo, cosas, bienes, derechos, y finalmente, con todo lo anexo sin alguna reservación de parte de la Diócesis Centroamérica del Divino Salvador, a excepción de las establecidas en nuestros Estatutos, Constitución y Cánones de la Iglesia Católica Apostólica Salvadoreña (ICAS) a la cual pertenece la Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América”
Sea además manifiesto a todos, que los límites de la Diócesis de Cuscatlán son los que antes se han expresado en los literales a), b), c) y d) de este nuestro decreto, subsistiendo los propios límites que separan dichas Misiones y Congregaciones de las que continuarán perteneciendo a la Diócesis Centroamericana del Divino Salvador, de la Iglesia Católica Apostólica Salvadoreña; cuyos límites serán ahora los que separarán a la Diócesis Centroamericana del Divino Salvador de la Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América”. Salva siempre la regla anterior, en gracia de mayor claridad y para evitar en lo sucesivo toda cuestión, el referido Ilustrísimo Señor Obispo de Cuscatlán cuidará que se levante una carta geográfica con la mayor exactitud posibles, en la que aparecerán descritas con sus propios nombres y límites todas y cada una de las Misiones, Congregaciones, vicarías, pueblos y aldeas, tanto en el perímetro interior como en el exterior; esto es las Misiones y Congregaciones que perteneciendo a la Diócesis de Cuscatlán forman sus límites y las que perteneciendo a las otras Diócesis que la circundan se tocan por aquellas.
Además, con la misma autoridad apostólica podrá el mencionado Obispo de la Diócesis de Cuscatlán “San Romero de América” erigir el Capítulo de Canónigos en la referida Iglesia de la Diócesis de Cuscatlán, pudiendo así mismo erigir y establecer; dignidades, prebendas, y otros oficios y beneficios eclesiásticos, en el número y forma que más conveniente pareciere al precitado Obispo y a sus sucesores, en toda la Diócesis de Cuscatlán.
Decretamos igualmente que ninguno pueda recibir la colación del beneficio para el Arcedianato, si no es que esté promovido al sagrado orden del presbiterado puesto que a ellos pertenecerá celebrar la misa cada día.
Ordenamos además, que tan solo el Prelado y no pudiendo el Arcediano puedan celebrar las misas más solemnes en la Iglesia Catedral, en las principales festividades de primera clase: y los demás canónigos deberán celebrar la misa solemne en los otros días por estricto turno de antigüedad.
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Queremos así mismo y decretamos, que el Obispo de la Diócesis de Cuscatlán visite diligentemente por sí o por otros eclesiásticos idóneos todos los Colegios y Escuelas, y cuide que se enseñe siempre en ellos la Doctrina sana y ortodoxa. Creando además Capellanías para que asistan en sus necesidades a los diferentes sectores del Pueblo de Dios, siempre y exclusivamente en su Jurisdicción Diocesana.
También queremos y establecemos, que en la Nueva Iglesia de Cuscatlán, el Obispo, y Clero estén obligados a conservar los usos, ritos y costumbres legítimas aprobadas, tanto para los oficios, como de las misas y de otras ceremonias, por la Iglesia Católica Apostólica Salvadoreña (ICAS), a la cual pertenece la referida Diócesis de Cuscatlán.
Finalmente, con la misma plenísima autoridad apostólica de que nos hallamos envestidos en esta parte y del mejor modo, día y forma que podemos y de derecho debemos, erigimos, creamos, establecemos, y ordenamos todas y cada una de las cosas que se contienen en las precitadas Letras Apostólicas; y declaramos erigida legítima y canónicamente la Diócesis y Obispado de Cuscatlán “San Romero de América” con todas y cada una de las cosas necesarias y oportunas para esto, no obstante cualesquiera disposiciones; y especialmente aquellas que quise que no obstasen en las referidas Letras Apostólicas; e intimamos a todos y cada uno, así presentes como futuros, de cualquier estado, grado, orden, preeminencia y condición que fueren, que observen, cuiden solícitos y hagan observar todas y cada una de estas cosas como han sido establecidas por Nos.
En fe y testimonio de lo cual, hemos mandado divulgar el presente instrumento público firmado de nuestra mano, asegurado con nuestro sello. Dado y hecho en la Ciudad de Victoria, Departamento de Cabañas, República de El Salvador, en la América Central, el año del Señor dos mil once, a los veintidós días del mes de Septiembre.
+ LUIS ALBERTO QUINTANILLA RODRIGUEZ
OBISPO PRIMADO DE LA IGLESIA
miércoles, 6 de julio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
ORGANIZACIÓN PASTORAL
Santuario San Miguel Arcángel.
